Lo reconozco: soy un puto yonki. Y tengo el mono.

Antes solía disfrutar de un par de buenos camellos. Me pasaban el mejor material, canela fina, pata negra, lo mejor de lo mejor. No podía tener queja ninguna… hasta que me quedé sin ellos.

El primero de ellos, el que me pasaba el tema más fashion, agradable y fácil, pilló un buen curro en Sevilla, y no he vuelto a verle el pelo.

En cuanto al segundo camello (o, mejor dicho, camella), la que me pasaba el material más raro, interesante y duro de asimilar, colgó las botas hace unos meses. Falta de interés, motivos personales… lo que sea, el resultado es el mismo: sin dosis y con modo.

Así que en esta situación me encuentro. Con un mono que no me pone nervioso, ni me hace subirme por las paredes, sino un mono que me da bajón, me hace vivir sin vivir ni pensar, me hace deambular totalmente roto por dentro.

Lo cual desemboca lógicamente en la siguiente oferta de trabajo: busco camello que me facilite buena música, influencias: shpongle, xploding plastix, zero7, moby, yann tiersen, electrónica downtempo y demás. Precio a convenir.